Mis datos aparecen en una filtración: qué hacer paso a paso
Has confirmado que el email o las contraseñas de tu empresa están circulando en una brecha conocida. El pánico no ayuda; el orden sí. Este es el protocolo de acción para las próximas horas y días.
Paso 1 — Confirma el alcance real del hallazgo
Antes de actuar en pánico, entiende qué se ha filtrado exactamente: ¿solo un email? ¿Email y contraseña? ¿Datos de clientes, tarjetas, documentos internos? El alcance determina la urgencia y las obligaciones legales que se activan. Si la fuente es un informe de monitorización de filtraciones, revisa la evidencia concreta (de qué brecha proviene, cuándo se detectó, qué campos incluye) antes de tomar decisiones.
Paso 2 — Cambia inmediatamente las credenciales afectadas
Cambia la contraseña de cualquier cuenta que use el email o la combinación filtrada —empezando por el correo corporativo, la banca online y cualquier panel de administración. Regla de oro: la nueva contraseña nunca debe reutilizarse en otro servicio, y si el empleado afectado usaba esa misma contraseña en herramientas personales, debe cambiarla también ahí.
Paso 3 — Activa el doble factor de autenticación donde falte
Si la cuenta afectada no tenía 2FA, actívalo ahora. Aunque la contraseña ya esté cambiada, el doble factor añade una capa que impide el acceso incluso si la credencial vuelve a filtrarse en el futuro por otra vía.
Paso 4 — Revisa accesos y sesiones activas
Comprueba el historial de inicios de sesión de la cuenta afectada: ubicaciones, dispositivos, fechas. Si detectas actividad que no reconoces, cierra todas las sesiones activas de forma forzada y considera que el atacante pudo haber tenido acceso real, no solo la credencial en un listado.
Paso 5 — Evalúa si hay que notificar a la AEPD
Si los datos filtrados incluyen información personal de clientes o empleados (no solo credenciales internas), el RGPD te obliga a evaluar si hay riesgo para los derechos de esas personas y, si lo hay, a notificarlo a la Agencia Española de Protección de Datos en un plazo máximo de 72 horas desde que tuviste constancia. Lo explicamos con detalle en nuestra guía de RGPD para pymes.
No confundas "notificar a la AEPD" con "hacerlo público de forma alarmista". La notificación es un trámite formal y estructurado; no implica necesariamente comunicarlo a medios ni generar pánico entre tus clientes. Un buen protocolo de respuesta gestiona ambas cosas por separado.
Paso 6 — Cierra la vía de entrada, no solo el síntoma
Cambiar una contraseña sin entender cómo se filtró es curar el síntoma, no la causa. Pregúntate: ¿fue un servicio externo el que se filtró? ¿Un empleado reutilizó contraseñas? ¿Había un fallo real en tu web o servidor? Si sospechas que el problema es más profundo, una auditoría o pentest te dará certeza en lugar de suposiciones.
Paso 7 — Documenta todo el proceso
Guarda registro de cuándo se detectó, qué se hizo y cuándo, y quién estuvo implicado. Este historial es útil tanto para tu propia mejora interna como, si llega el caso, para justificar ante la AEPD o un seguro que actuaste con diligencia.
Cómo evitar que vuelva a pasar
La mayoría de las reapariciones se deben a la misma causa raíz sin resolver: contraseñas reutilizadas, falta de 2FA, o ausencia de monitorización continua. Un servicio de vigilancia activa te avisa la próxima vez antes de que se convierta en un incidente, no después.
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Te ayudamos a confirmar el alcance real, cerrar la vía de entrada y cumplir con tus obligaciones legales sin sustos.